Ganó Obama…
Hace poco más de un año, cuando el joven senador Barack Obama lanzó su Presidential Exploratory Comitee pocos pensaron que se transformaría en el nominado presidencial del Partido Demócrata; especialmente porque su contrincante no era otra que la senadora Hillary Rodham Clinton.
Ahora que la larga campaña demócrata ha llegado a su final, es hora para el análisis: ¿Por qué un underdog llegó a convertirse en el virtual nominado presidencial del partido opositor? He aquí algunas de las respuestas que se han dado durante los últimos días:
1- La razón de la victoria de Obama fue su carisma personal, su don de gentes, su juventud y su habilidad retórica. Es decir, todo aquello que se podría englobar en el orden de las carácteristicas “personales” del virtual nominado demócrata.
2- Podríamos también destacar la excelente gestión de campaña realizada por su equipo. Su discurso, su eslogan, su logotipo, todo llevaba a una palabra simple y fácil de recordar: cambio. El sistema político actual es el “reino del cambio”, cualquiera que pretenda permanencia o conservación de un orden establecido, es propenso de suyo, a perder una elección. Por ejemplo, a diferencia de la senadora Clinton, Obama tuvo un eslogan; y éste cumplió a la perfección con todas las “condiciones” dadas por los manuales de ciencia política y comunicación política para que fuera exitoso. En fin, discurso, imagen, candidato, programa, todo estuvo perfectamente consustanciado de modo que no se apreciaran fisuras en la figura presidenciable.
3- Es importante destacar que, del fenómeno “underdog” con el que Obama inició su campaña, pasó al extremo opuesto, produciéndose el fenómeno asociado con el que va “de primero”, y por tanto, arrastrando cuanto apoyo y voto de superdelegados y otras figuras del Partido Demócrata eran necesarios para su nominación.
4- También se ha dicho que la excesiva participación del ex presidente Clinton en la campaña de su esposa jugó en contra de ella.
5- Otra clave, a nuestro entender, fue el “momentum” que ganó Obama con sus primeras victorias, lo cual resultó fundamental para su consagración.
Sea alguna de estas “causas” la privilegiada, o todas junto con otras, permiten comprender mejor la victoria de Obama en la carrera interna demócrata, lo importante ahora es lo que viene. El desafío actual para el virtual nominado demócrata es lograr captar y asegurar el electorado de Clinton, en particular las mujeres y los blancos pobres de los centros urbanos del centro y centro-este de Estados Unidos. A su vez, deberá competir con un candidato republicano, que si bien es tan inexperiente en cuestiones ejecutivas como Obama, tiene a su favor su carácter militar y su habilidad de ser “Commander in Chief”, elemento fundamental del discurso de McCain; a su vez, su distanciamiento de las políticas del presidente Bush y de la parte más conservadora del Partido Rrpublicano podría tener como finalidad buscar el electorado dejado por Clinton.
“All in all”, si bien Obama ya tiene la nominación demócrata, la carrera recién empieza; será vital la elección de su vice-presidente y los siguientes pasos que tome. Deberá definir más su discurso, pues, si bien pudo ganar una interna con las premisas de “Hope”, “Change” y “Future”, no logrará captar un electorado indpendiente, racional, y afectado por los embates de la economía norteamericana solamente con esos recursos retóricos. Por último, deberá procurar mostrar una imagen fuerte como “Commander in Chief”, elemento fundamental para lograr contrarrestar el peso de McCain en ciertos estratos intermedios de votantes y en estados que son esquivos al senador por Illinois. La clave está, nuevamente, en el electorado independiente, tanto aquél que ya se mostraba indeciso antes de la victoria de Obama, como aquellos que, debido a la derrota de Clinton, no ven una opción clara -al menos por ahora- ni en Obama ni en McCain. En nuestra opinión quien logre captar ese voto tendrá la llave de la Casa Blanca en noviembre.

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